Domingo: Etapa corta con un solo puerto, no muy duro pero de gran belleza: la piedra de San Martín. Todos con el mismo maillot. Todos arriba. Hemos completado las etapas. Nos quedará un viaje que se hará mucho más largo que a la ida (siempre es así). Se nota el cansancio. Pero todos sabemos que más de una vez en los próximos años nos acordaremos de aquel en que veinticuatro ciclistas fuirmos a subir metros a Pirineos y a coronar Larrau.
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